Catholic Transcript Magazine of the Roman Catholic Archdiocese of Hartford Connecticut

As we celebrate the 175th Anniversary of the Archdiocese, we look back… on July 16, 1978 when the first Mass was held at St. Monica Church, Northford.
Catholic Transcript Reader Survey
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Cuando proclamamos nuestra fe, decimos que Jesucristo “resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin” .

La resurrección es el acontecimiento central de toda la historia de la salvación. Su alcance no se entiende en su plenitud si no consideramos lo que significa la ascensión del Señor al cielo y su exaltación.

Jesucristo resucitado sube con su cuerpo humano glorioso y se sienta a la derecha del Padre. El lenguaje de subir y sentarse a la derecha del Padre es un lenguaje figurado que procura describir en palabras e imágenes el misterio de Dios trascendente revelado en Jesucristo. La imagen de subir implica que Jesucristo se ubica en un nivel superior del resto de los humanos porque Él había bajado de ese nivel trascendente haciéndose hombre, servidor y salvador de todos. En ese nivel superior usa la imagen de sentarse a la derecha del Padre, lo cual significa que Jesucristo está al mismo nivel del Padre porque Jesucristo es Dios y regresa al Padre para enviarnos el Espíritu Santo, revelándonos así que Dios es trino. Esta subida o exaltación de Jesús al cielo en igualdad con el Padre valida su divinidad y al mismo tiempo nos llena de esperanza porque Jesucristo que muere injustamente por nuestras faltas sube a prepararnos un lugar en el cielo para quienes lo hemos acogido como nuestro Señor y salvador. Al profesar la glorificación de Jesucristo estamos proclamando que la injusticia, el dolor, el sufrimiento y la muerte no son el último destino de la humanidad. Las imágenes usadas nos ayudan a vislumbrar el misterio de Dios aunque por nuestra natural limitación no lo podemos entender en toda su magnitud.

Jesucristo resucitado y glorificado junto al Padre nos indica que los malos que lo mataron no tuvieron una victoria sobre Él. Jesucristo nos permite tener acceso al Padre y nos da esperanza de que habrá vida y perdón después de la muerte. No nos aniquilamos al morir porque el poder de Dios nos libera de la destrucción.

Jesús proclamó ante las autoridades religiosas Judías no solo que era el Mesías, sino también que Él estaría sentado a la derecha del Padre (Mt 26,64 Lc 22,66-71), haciéndose de esta manera igual a Dios. Por esta declaración fue condenado a muerte. Esteban, el primer mártir (Hch 7, 55-56), proclamó a Jesucristo glorioso sentado a la derecha del Padre, es decir, proclamó que Jesús, el Mesías crucificado, resucitado y ahora glorificado es Dios. Por esta confesión, Esteban al igual que Jesús también fue matado.

Pablo en Filipenses 2 sintetiza el significado de la exaltación de Jesús:

“Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz. Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, para que, ante ese nombre concedido a Jesús, doblen todos las rodillas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y todos reconozcan que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”.

Con la glorificación de Jesucristo no termina todo. Cuando Él regrese “instantáneamente los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados.” (I Co 15,51-52). También Jesús volverá en el juicio final para darle a cada uno según sus obras (Mt 16,27) y para llevarnos a vivir con Él (Jn 14,2-3).

La segunda venida de Jesucristo es tan real como fue la primera. Cuando Él regrese tendrá su victoria final sobre el mal y todas sus consecuencias, incluida la muerte. Jesucristo al regresar culminará el trabajo del reino comenzado con su Iglesia. El reino de Dios es aún objeto de ataques de los poderes del mal, pero toda la creación espera la segunda venida del Señor cuando Él hará nuevos cielos y nueva tierra. Mientras esto llega, los creyentes hemos de pasar por muchas pruebas y dificultades y habrá falsas soluciones y esperanzas en las que el hombre se glorifica a si mismo en lugar de Dios.

Ante estas realidades nos queda claro que Jesucristo resucitado y glorificado debe ser el centro de nuestras vidas, lo más importante. Pablo (Flp 3,7-11) nos ayuda a sintetizar la importancia de lo anterior: “Pero todo esto, que antes valía mucho para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor. Aún más, a nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él y encontrarme unido a él… Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y la solidaridad en sus sufrimientos; haciéndome semejante a él en su muerte, espero llegar a la resurrección de los muertos”.

Jesucristo triunfa sobre el mal y la muerte y su glorificación se convirtió en ganancia para nosotros los creyentes. Con esta primicia esperamos confiados su segunda venida.

El autor vive con su familia en el área de New Haven.