Catholic Transcript Magazine of the Roman Catholic Archdiocese of Hartford Connecticut

Sunday, February 18, 2018

Padre-Jose-Mercado0001El 19 de junio de 2009, el Papa Benedicto XVI ha proclamado un "Año Sacerdotal" en la celebración del 150 aniversario de la muerte de Juan María Vianney ("Cura de Ars"), patrono de los sacerdotes del mundo. Este santo sacerdote dijo a menudo que "el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús." Refiriéndose a estas palabras, nuestro Santo Padre en una carta a sus hermanos sacerdotes escribió: "Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma."

Desafortunadamente, los pecados escandalosos de algunos sacerdotes que han abusado sexualmente a niños han hecho difícil para muchos, e incomprensible, para reconocer ese don. El Papa, después de reunirse con víctimas de abuso, escribió en una carta expresándose con gran sinceridad: "Sé que algunos de ustedes les resulta difícil incluso para entrar por las puertas de una iglesia después de todo lo que ha ocurrido." Tan triste que es esa realidad, pero desde su fundación la Iglesia tuvo que enfrentar situaciones difíciles, entre los doce apóstoles originales un traidor – Judas. Y la Iglesia, "con gran confianza en el poder sanador de la gracia de Dios," abre el camino para enfrentar a lo que a menudo no se reconoce como un problema mayor de la sociedad.

Enfrentando este problema, no debemos pasar por alto el incontable número de sacerdotes que han en tanto en el pasado y como en el presente están respondiendo valientemente con un "sí" a la invitación diaria de seguir a Cristo. En nuestra propia Arquidiócesis de Hartford tenemos el ejemplo del Venerable Padre Michael J. McGivney, el "Apóstol de los Jóvenes" y "Protector de la Vida Familiar Cristiana" que fundó los Caballeros de Colón en New Haven y quien estamos orando para que sea canonizado. Como sacerdote, he tenido la dicha de conocer a los sacerdotes de nuestra propia Arquidiócesis quienes a pesar de los desafíos desean seguir sirviendo fielmente a Cristo y su Iglesia. Al agradecer a los sacerdotes por su dedicación, nuestro Santo Padre en su discurso a los obispos en Bélgica pidió, "que no se pusiera la atención sólo en el pecado, sino también en los más grandes hijos de la Iglesia." Y más adelante en ese mismo discurso, dijo, "que la Iglesia no puede prescindir del ministerio de los sacerdotes. Por lo tanto, es necesario y urgente darles su lugar apropiado y reconocer su carácter sacramental insustituible."

Los sacerdotes son humanos, con diferentes personalidades, talentos, dones, idiosincrasias, de diferentes países y culturas. Somos hombres atraídos por la cara del gran misterio, Jesús de Nazaret que nos ha llamado a ofrecer lo que no podemos, por nuestro propio derecho, dar. Somos como San Pablo dice, "administradores de los misterios de Dios." (1 Cor 4:1) Y solo a través del inmenso regalo de la gracia del Sacramento, el sacerdote participa en la misión del único Sumo Sacerdote, que es Cristo, la Cabeza donde el pan y el vino se transforman en el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Él, y donde se absuelve al pecador de sus culpas. A medida que el "Año Sacerdotal" culmina en este mes de junio, no olvidemos nunca de rezar por los sacerdotes que siguen deseando "...la renovación interior para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo." Recuerda, como San Juan María Vianney dijo, "el sacerdote no es sacerdote para sí mismo, es un sacerdote para usted."

El Padre José A. Mercado es párroco de la Parroquia y Colegio San Agustín en Hartford y Director de la Oficina de Evangelización para los Hispanos en Bloomfield.